WILLY M. OLSEN: EL NOMBRE DE DIOS Y LA GRAMÁTICA OCULTA DE LA CREACIÓN
En esta nueva entrega de «En primera persona», nos acercamos al universo de Willy M. Olsen, investigador, escritor y realizador de documentales cuya trayectoria está marcada por una prolongada búsqueda de respuestas sobre la realidad, la conciencia y el sentido de la existencia.
Su trabajo gira alrededor de una investigación que él denomina «El Nombre de Dios» o «Gramática de la Creación». Se trata de una matriz numérica que, según su planteamiento, constituye una estructura presente en diferentes ámbitos de la realidad, desde las matemáticas y el ADN hasta el universo y determinados sistemas de conocimiento de la antigüedad.
A lo largo de los años, Willy ha desarrollado esta investigación mediante libros, documentales, publicaciones y propuestas de iniciación. Entre sus obras destacan La Firma de Dios, donde expone directamente su investigación, y Los Versos de Pandora, una novela histórica e iniciática que utiliza la narrativa para explorar cuestiones filosóficas, espirituales y culturales.
Pero su trayectoria también tiene una dimensión personal. Desde pequeño relata haber vivido experiencias psíquicas y energéticas que despertaron en él preguntas sobre los límites de la realidad y la naturaleza de la conciencia. Parte de esas vivencias quedaron recogidas en su relato autobiográfico Energías Terribles.
¿Quién es el hombre que hay detrás de esta investigación? ¿Cómo llegó a identificar esa peculiar matriz numérica con lo que considera la firma del creador? ¿Qué relación encuentra entre los números, la vida, la conciencia y la capacidad humana de transformar la realidad?
Hoy queremos conocer su historia y escuchar directamente sus planteamientos.
EL HOMBRE DETRÁS DE LA INVESTIGACIÓN
Willy, bienvenido a «En primera persona». Para comenzar, nos gustaría que te presentaras a nuestros lectores. Eres investigador, escritor, realizador de documentales y has desarrollado una trayectoria profesional en ámbitos como la comunicación, la gestión empresarial y la dirección universitaria. ¿Cómo te definirías personalmente? ¿Qué inquietudes han acompañado tu vida y qué te ha impulsado a dedicar tantos años a investigar cuestiones relacionadas con la creación, la conciencia y el sentido de la existencia?
WILLY M. OLSEN:
Me definiría como una persona curiosa, inquieta y bastante poco convencional en su manera de abordar las cosas. Siempre me ha interesado comprender cómo funciona el mundo, pero sobre todo qué hay detrás de lo que vemos y experimentamos.
Durante muchísimos años me he sentido como una persona que no pertenecía del todo a este mundo, hasta que descubrí que el mayor reto de esta vida, de hecho, el propósito de la misma, es aprender a SER HUMANO. Y lo más importante, compartirlo. El éxito de esta aventura espiritual de ser humanos no consiste en que llegar a la meta, sino en que lleguemos todos (los que quieran).
Mi formación académica y mi trayectoria profesional han sido bastante variadas. Estudié publicidad y comunicación, dirección de empresas y posteriormente realicé un doctorado en comunicación audiovisual. Profesionalmente comencé en el ámbito de la producción de televisión y la comunicación audiovisual, para pasar después a la consultoría y a la gestión de proyectos empresariales en diferentes países. Actualmente dirijo Bircham International University.
Sin embargo, mi vida interior siempre ha ocupado un espacio mucho mayor que mi actividad profesional. Desde muy joven he sentido la necesidad de explorar cuestiones que no siempre encuentran respuesta en los planteamientos convencionales.
No soy ningún iluminado ni pretendo ser un gurú. Soy una persona que lleva muchos años investigando, relacionando conocimientos y cuestionándose sus propias conclusiones. Me interesa tanto la historia como las matemáticas, la espiritualidad, la conciencia y las posibilidades que tiene el ser humano de intervenir en su realidad.
Quizá lo que más me ha impulsado sea precisamente esa necesidad de comprender. Hay preguntas que, una vez que aparecen, ya no te abandonan. Y algunas terminan convirtiéndose en el propósito de tu vida.
En tu biografía hablas de experiencias psíquicas y energéticas que comenzaron durante tu infancia y que, con el paso del tiempo, influyeron profundamente en tu manera de contemplar la realidad. ¿Qué puedes contarnos sobre aquellas primeras vivencias? ¿Cómo las experimentabas y de qué manera fueron despertando tu interés por explorar aspectos de la existencia que no siempre encajan en las explicaciones convencionales?
WILLY M. OLSEN:
Mis primeras experiencias comenzaron cuando tenía unos nueve años. Eran episodios energéticos muy intensos, completamente involuntarios, que me producían un miedo difícil de describir.
Experimentaba unas descargas que parecían recorrer mi cuerpo desde la parte inferior de la columna vertebral hacia arriba. En ocasiones culminaban en una especie de fogonazo de luz y una explosión sonora interior. La intensidad era tal que terminaba temblando y empapado en sudor.
Lo más desconcertante era no comprender qué estaba sucediendo ni cuándo volvería a ocurrir. No tenía herramientas para interpretar aquellas experiencias y tampoco sabía con quién podía compartirlas.
Durante años viví aquellos episodios con bastante angustia. Me hicieron observar la realidad de otra manera y desarrollar una vida interior muy intensa. En la adolescencia empecé a interesarme por el yoga, la respiración y la meditación, buscando alguna forma de comprender y controlar lo que me sucedía.
Con el tiempo fui descubriendo que aquellas experiencias no podían analizarse únicamente desde su dimensión física. Me llevaron a explorar la percepción, la conciencia y la relación entre nuestros estados interiores y la realidad que experimentamos. Me convertí en mi propio laboratorio donde era a la vez observador y experimento. Probablemente esta trayectoria me hizo afinar una gran intuición, y sensibilidad.
Cerca de los veinte años viví algunos episodios especialmente significativos y francamente terribles que me asustaron sobremanera. Paralelamente mi vida daba varios vuelcos. Mi padre se arruinó y se refugió en el alcohol. Mi primer amor me produjo un gigantesco dolor cuando se rompió. Con apenas veinte años, me hice cargo económicamente de toda mi familia, madre, hermanos… Casi me muero literalmente por varias úlceras hemorrágicas a causa del estrés. Pero toda esta situación también me impulsó a realizar un trabajo de análisis interior y me enseñó reprogramar mi subconsciente. Algunas de las experiencias más maravillosas de mi vida ocurrieron durante este proceso.
Constaté que todo este trabajo de reprogramación había sido real durante una estancia en Bali, cuando tuve una experiencia energética que se canalizó de otra manera. A partir de entonces se transformó radicalmente mi relación con aquellas energías.
Muchos años después (hace poco) decidí compartir estas vivencias en Energías Terribles, un relato autobiográfico que forma parte de la Antología de lo Imposible, publicado por Editorial Kolima, y que también puede leerse en buena parte en mi web.
https://www.nombrededios.info/publicaciones/energias-terribles.html
No lo hice para presentar algo extraordinario, sino porque creo que estas experiencias también forman parte de mi historia y explican buena parte de mi búsqueda posterior. Mi objetivo es inspirar a las personas a tomar las riendas de su vida mediante el trabajo interior.
EL NOMBRE DE DIOS: UNA MATRIZ QUE PRETENDE EXPLICAR LA CREACIÓN
En el centro de tu trabajo se encuentra una matriz numérica de ocho filas y ocho columnas que has denominado «El Nombre de Dios» y también «Gramática de la Creación». ¿Cómo llegaste a descubrir esta estructura? ¿Recuerdas cuándo comenzaste a intuir que aquella configuración de números podía esconder algo mucho más profundo que una simple curiosidad matemática?
WILLY M. OLSEN:
Fue un descubrimiento bastante curioso, que se produjo al final de mi adolescencia. Estaba jugando con los números y observando la tabla de multiplicar cuando empecé a fijarme en algo que parecía repetirse de una manera muy particular.
El procedimiento consiste en reducir los números a una sola cifra, sumando sucesivamente los dígitos que los componen. Por ejemplo, 2658 se convierte en 2 + 6 + 5 + 8, que suma 21, y finalmente 2 + 1, que da 3.
Al aplicar esta reducción a la tabla de multiplicar aparece una matriz de ocho filas y ocho columnas, formada por 64 cifras.
Al principio era simplemente una curiosidad matemática. Pero cuanto más observaba aquella configuración, más relaciones encontraba con otros sistemas numéricos y estructuras de conocimiento.
Lo que me llamó la atención fue que no necesitaba manipular los números para obtener resultados determinados. La matriz aparecía de manera natural al reducir la tabla de multiplicar. Era como si siempre hubiese estado ahí, esperando a que alguien se fijase en ella.
A partir de ese momento comenzó una investigación que se ha prolongado durante muchos años. Fui estudiando sus simetrías, sus operaciones y las relaciones que permitían establecer con diferentes disciplinas.
La denominé Gramática de la Creación porque considero que sus números funcionan como los elementos de un lenguaje universal. Y la llamé Nombre de Dios porque encontré correspondencias muy significativas con el tetragrámaton hebreo YHVH.
No considero que haya inventado nada. La matriz no es mía. Mi papel ha sido descubrirla, investigar sus implicaciones e intentar compartir lo que he encontrado.
En tu investigación sostienes que esta matriz aparece relacionada con estructuras fundamentales de la realidad, como las matemáticas, el ADN y determinados aspectos de la organización del universo. ¿Podrías explicarnos, de una manera comprensible para quienes no tienen formación matemática o científica, cuáles son las principales relaciones que has identificado y qué argumentos te han llevado a considerar que no se trata de coincidencias aisladas?
WILLY M. OLSEN:
Lo primero que debemos entender es que los números son estructuras inherentes a la realidad. Los símbolos con los que los representamos son convenciones humanas, pero las relaciones matemáticas no dependen de nosotros.
La matriz de 8 × 8 contiene 64 posiciones y presenta una serie de simetrías y relaciones que permiten establecer conexiones con ámbitos muy diferentes.
Uno de los ejemplos más interesantes es el ADN. Nuestro código genético utiliza cuatro bases nitrogenadas que se agrupan en tripletes. Las combinaciones posibles son 64, exactamente el mismo número de posiciones que contiene la matriz.
También encontramos relaciones con tres números fundamentales: Phi, la proporción áurea, Pi y el número e. En mi investigación aparecen vinculados a diferentes operaciones y combinaciones de la matriz.
Hay además relaciones con sistemas de información, estructuras binarias, geometría y distintos modelos de organización de la naturaleza.
Lo importante es que no estamos hablando simplemente de encontrar un número repetido aquí o allá. Lo interesante es estudiar el conjunto de operaciones, simetrías y correspondencias que aparecen al analizar la matriz. Y que configuran una verdadera gramática.
La ciencia se centra en cuantificar y medir todo lo que encuentra, y luego busca fórmulas que den un sentido a estas cantidades. Pero el auténtico orden no nace de una fórmula, que sería una expresión concreta, como una frase, sino de entender la gramática. La gramática establece el orden que permite crear un lenguaje. El ADN funciona con 4 letras que se combinan de acuerdo a unas leyes biológicas para expresarse en todas y cada una de las formas de vida conocidas.
Yo afirmo que existe una gramática subyacente que permite comprender el lenguaje completo de la creación. Esta gramática emana de esta matriz, que también afirmo que es el Nombre de Dios, un mecanismo que transforma la voluntad en realidad. Quizá esto suena algo pretencioso, por lo que recomiendo ver y estudiar mis documentales donde se explica mejor.
También relacionas esta matriz con conceptos procedentes de antiguas tradiciones de conocimiento, como la cábala, el taoísmo, el I Ching y la tetraktys pitagórica. ¿Qué elementos comunes has encontrado entre estos sistemas? ¿Consideras que distintas culturas pudieron aproximarse, desde lenguajes diferentes, a una misma estructura fundamental de la creación?
WILLY M. OLSEN:
Sí, y esta es una de las partes más fascinantes de la investigación. Cuando estudiamos estas tradiciones por separado, encontramos sistemas que parecen responder a preguntas muy diferentes. Sin embargo, al contemplarlos desde la perspectiva de la matriz aparecen relaciones que merecen nuestra atención.
El taoísmo presenta una comprensión de la realidad basada en la dualidad y el equilibrio de los opuestos, representados por el Yin y el Yang. El I Ching organiza sus 64 hexagramas a partir de ocho trigramas. La tetraktys pitagórica expresa relaciones armónicas mediante agrupaciones numéricas.
La cábala, por su parte, utiliza la gematría para estudiar las correspondencias entre letras y números y profundiza especialmente en el significado del Nombre de Dios.
También encontramos conexiones con el concepto de Atman y Brahman de la tradición hindú, que aborda la relación entre el alma individual y la realidad universal.
Mi propuesta es que estas culturas pudieron aproximarse, desde lenguajes y experiencias diferentes, a determinados principios de una misma estructura.
No estoy diciendo que todas conociesen la matriz en detalle ni que sus sistemas sean equivalentes. Lo que planteo es que sus conocimientos pueden interpretarse desde este marco común. La conclusión es que nuestra historia cultural no esté formada por tradiciones aisladas, sino por diferentes aproximaciones a una realidad que compartimos todos.
Uno de los aspectos centrales de tu propuesta es la relación entre la matriz numérica y el tetragrámaton YHVH, el nombre de Dios en la tradición hebrea. ¿Cómo estableces esa correspondencia? ¿Qué papel desempeñan la gematría, las cifras 72 y 216 y las relaciones matemáticas que describes en tu investigación?
WILLY M. OLSEN:
La cábala es fundamental para comprender esta correspondencia, porque es una de las tradiciones que más ha profundizado en el significado numérico del Nombre de Dios.
El tetragrámaton YHVH está formado por cuatro letras hebreas: Yod, He, Vav y He. Sus valores numéricos son 10, 5, 6 y 5. Al sumarlos obtenemos 26, que reducido a una cifra da 8. Es decir, el mismo número de filas y columnas de nuestra matriz.
Pero hay otras relaciones. Aquí lo cuento demasiado rápido, pero son las conclusiones.
Aplicando la tetraktys pitagórica a las expansiones del Nombre de Dios obtenemos el número 72, que aparece precisamente en el corazón de la matriz, junto a su simétrico 27. También encontramos el número 45, que es el valor cabalístico de ADM, Adán. Las filas tercera y sexta de la matriz suman exactamente 45.
Si aplicamos la proporción áurea, utilizando el factor 1,6, obtenemos 72 a partir de 45.
Y aparece finalmente el 216, que resulta de sumar el resto de las filas de la matriz, una vez excluidas las dos filas que suman 45. Es decir, 72 multiplicado por tres, o 6 × 6 × 6. Estas correspondencias son especialmente relevantes porque conectan el Nombre de Dios, la estructura de la matriz y la representación simbólica del ser humano.
La conclusión es que el Nombre de Dios no es simplemente una palabra ni una denominación religiosa. Es una estructura numérica que representa la firma del creador, y es tan sublime que esta misma matriz ordena la gramática de la creación con una complejísima simplicidad.
DE LA INVESTIGACIÓN A LOS LIBROS Y DOCUMENTALES
Has desarrollado tu investigación en distintos formatos para facilitar su comprensión y difusión. Entre ellos se encuentran La Firma de Dios y Los Versos de Pandora. ¿Qué diferencias existen entre ambas obras y qué aporta cada una al conocimiento que deseas compartir? ¿Por qué decidiste presentar una parte de tu investigación mediante una novela histórica y de aventuras, en lugar de limitarte a escribir un ensayo?
WILLY M. OLSEN:
Son dos obras complementarias, pero responden a necesidades diferentes. Los Versos de Pandora es una novela histórica e iniciática en dos tomos. Para mí es probablemente mi obra maestra, porque me permitió desarrollar una visión amplia del conocimiento humano y de su evolución histórica. Me llevó muchos años escribirla. Muchísimo más que los documentales y otras producciones mías que tanto fascinan a la gente.
Quería presentar la investigación integrándola en una historia de aventuras que recorriera distintas épocas y culturas, para explicar cómo desde los tiempos más remotos todo el conocimiento ha estado orbitando alrededor de la matriz.
La Firma de Dios, en cambio, es un libro divulgativo actualizado en el presente que explica directamente la matriz, sus operaciones, sus correspondencias y las implicaciones científicas, filosóficas y espirituales que extraigo de ellas.
La razón de utilizar dos formatos es bastante sencilla. No todo el mundo se acerca al conocimiento de la misma manera. Hay personas que disfrutan de una narración y otras que prefieren ir directamente al contenido.
Además, vivimos en una época en la que el tiempo es uno de nuestros recursos más escasos. Necesitaba un formato más conciso que permitiera comprender la investigación sin tener que recorrer toda la novela. Por eso considero que ambas obras se complementan. Una permite vivir el conocimiento a través de una historia; la otra permite estudiarlo de manera más directa.
En Los Versos de Pandora propones un recorrido narrativo que conecta diferentes épocas, culturas y pensadores de la historia. ¿Qué te llevó a elegir ese contexto histórico y esos personajes? ¿Hasta qué punto la ficción puede convertirse en una herramienta para transmitir conocimientos filosóficos, espirituales e iniciáticos que resultarían más difíciles de presentar mediante una exposición convencional?
WILLY M. OLSEN:
Elegí el siglo XII porque es un periodo extraordinariamente interesante para comprender la formación de nuestra cultura. En él confluyen el mundo cristiano, el islam, la tradición judía, el pensamiento clásico y diferentes corrientes de conocimiento que habían sobrevivido durante siglos.
La novela desarrolla una trama principal que recorre el Mediterráneo y una historia paralela situada en el siglo VI antes de Cristo, donde aparecen figuras como Confucio, Buda, Zaratustra y Pitágoras.
También abordo acontecimientos y cuestiones históricas relacionados con la expansión del islam, el nacimiento del cristianismo, las cruzadas, los templarios y los orígenes de la cábala. Me interesaba mostrar cómo determinadas ideas atraviesan las culturas y los siglos, transformándose y adaptándose a diferentes contextos.
La ficción tiene una capacidad extraordinaria para transmitir conocimientos de forma entretenida porque permite que el lector se identifique con los personajes, experimente sus conflictos y acompañe sus procesos de aprendizaje.
En Los Versos de Pandora los personajes no se limitan a explicar conceptos. Aprenden a dominar la mente, las emociones, los sueños y el cuerpo. El conocimiento forma parte de su propio viaje iniciático.
La novela es una manera de presentar cuestiones complejas sin convertirlas en una exposición académica. Quería que el lector disfrutase de una historia y, al mismo tiempo, tuviese la oportunidad de reflexionar sobre lo que hay detrás de ella. Por mucho que evolucione el mundo audiovisual, la lectura es la herramienta que más dentro llega.
También has apostado por el formato documental, especialmente con trabajos como La Firma de Dios. La prueba de que existe un creador y otros contenidos audiovisuales dedicados a explicar tus investigaciones. ¿Qué posibilidades ofrece el lenguaje audiovisual para divulgar ideas complejas? ¿Has encontrado que el público comprende de manera diferente tus planteamientos cuando los descubre a través de imágenes, explicaciones y recursos visuales?
WILLY M. OLSEN:
Sin duda. De hecho, el formato audiovisual se ha convertido en una de las herramientas más importantes de mi trabajo. El primer documental, La Firma de Dios. La prueba de que existe un creador, me permitió comprobar que era posible presentar una investigación compleja de una manera mucho más visual, directa y accesible.
Posteriormente desarrollé El Lenguaje de los Números, que amplía considerablemente el contenido y aborda cuestiones como el origen de la matriz, el significado de los números, la gramática de la creación, la afinación del universo, el sistema solar y el código de la vida.
El audiovisual permite mostrar directamente las estructuras matemáticas, sus simetrías y sus relaciones de forma más intuitiva y amena. Hay cosas que resultan difíciles de explicar únicamente con palabras, pero que se comprenden mucho mejor cuando las podemos observar.
Además, el documental permite combinar diferentes disciplinas, incorporar referencias históricas y científicas y ofrecer al espectador un recorrido organizado por los contenidos.
Mi intención es que estos trabajos no sean simplemente entretenimiento. Están concebidos para ser estudiados, consultados y revisados. Por eso incluyo también los guiones y las referencias a las distintas partes de cada documental.
Creo que cada formato cumple una función. Los libros permiten profundizar, los documentales facilitan la comprensión y las iniciaciones permiten experimentar personalmente determinados aspectos del conocimiento.
CONCIENCIA, MAGIA Y CAPACIDAD CREADORA DEL SER HUMANO
En tu página web desarrollas una idea especialmente interesante: el ser humano no sería únicamente un observador de la realidad, sino que tendría una capacidad creadora relacionada con su voluntad, su imaginación y su integridad interior. ¿Cómo entiendes esa capacidad? ¿Qué relación estableces entre el conocimiento de uno mismo y la posibilidad de transformar nuestra propia realidad?
WILLY M. OLSEN:
Esta es probablemente una de las cuestiones más importantes de toda mi investigación. Parto de la idea de que el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza del creador y que, por tanto, participa de su capacidad creadora.
No hablo únicamente de la creatividad artística o intelectual. Me refiero a nuestra capacidad de intervenir en la realidad y modificar nuestra experiencia mediante la voluntad, la conciencia y la intención.
A esta capacidad la denomino magia. No tiene nada que ver con los trucos de los espectáculos ni con las representaciones cinematográficas. Hablo de un mecanismo de intervención en la realidad que todos tenemos, aunque generalmente desconocemos cómo utilizarlo.
Pero hay una condición fundamental: para transformar nuestra realidad primero debemos aprender a conocernos.
Nuestras creencias, emociones, condicionamientos y experiencias anteriores influyen constantemente en nuestras decisiones. Muchas veces queremos cambiar nuestra vida, pero seguimos actuando desde los mismos patrones que nos han llevado hasta donde estamos.
Por eso considero que el trabajo interior es imprescindible. No podemos pretender desarrollar nuestro poder creador sin asumir antes la responsabilidad de nuestra propia existencia.
La matriz también permite comprender la relación entre la universalidad de la creación y la individualidad del alma. En este contexto desarrollo el concepto de código Atman, que aborda los parámetros de encarnación y la experiencia particular de cada alma.
Mi propuesta es que no estamos aquí por casualidad. Tenemos un propósito de aprendizaje y evolución, y descubrirlo nos permite comprender mejor nuestro papel en la creación.
Hablas también de la invocación del Nombre de Dios como una fórmula o proceso que permitiría materializar nuestros deseos. En tu explicación aparecen elementos como la voluntad, la intención, la visualización, la intensidad emocional y el agradecimiento. ¿Podrías explicarnos cómo funciona este proceso según tu planteamiento? ¿Qué importancia tiene la coherencia entre nuestras creencias, nuestros valores y nuestras acciones para que esa capacidad creadora pueda desarrollarse?
WILLY M. OLSEN:
La primera cuestión que debemos comprender es que YHVH no es una palabra que debamos pronunciar fonéticamente. Es una fórmula, una estructura que representa un proceso de creación. En mi investigación identifico cuatro niveles que permiten comprender cómo funciona esta invocación. El primero es la voluntad. Necesitamos una intención firme y una integridad espiritual suficiente para sostenerla.
El segundo combina la creencia y el agradecimiento. Debemos confiar en la materialización de nuestro deseo y agradecer su realización, independientemente de cuándo o de qué manera se produzca.
El tercer nivel integra tres elementos fundamentales: una intención firme, las imágenes mentales y la intensidad emocional. Necesitamos saber qué queremos, visualizarlo y experimentar emocionalmente aquello que deseamos conseguir.
Me gusta explicarlo mediante la imagen de un arco. La voluntad tensa la cuerda, mientras que la emoción y la imagen mental se sitúan en los extremos. Si estos elementos no están equilibrados, la flecha se desviará y no alcanzará su objetivo.
El cuarto nivel corresponde al proceso de invocación propiamente dicho. Tiene cuatro pasos: Primero, una apertura en la que definimos claramente nuestro deseo. Después, la visualización de su materialización, preferiblemente en imágenes. A continuación, cargamos esa imagen con intensidad emocional, sintiendo lo que supondría su realización. Finalmente, cerramos el conjuro. Dejamos de pensar obsesivamente en él y confiamos en el proceso, manteniendo el agradecimiento.
Pero hay algo esencial: la potencia de nuestra invocación es directamente proporcional a nuestra integridad espiritual. Es decir, a la coherencia entre lo que creemos y cómo nos comportamos. También debemos aceptar los resultados, pedir aquello que necesitamos y por lo que estamos dispuestos a esforzarnos, y respetar siempre el libre albedrío de los demás. No podemos pretender que otra persona actúe contra su voluntad. La magia no debe convertirse en un mecanismo para imponer nuestros deseos a los demás.
La fórmula es accesible a todos, pero dominarla requiere un importante trabajo interior. De cualquier manera, esto no es nuevo, sino todo lo contrario. Una oración sincera, expresada desde el corazón y con toda nuestra intención funciona. No hace falta nada más.
En tu trabajo presentas cuatro mecanismos o «conjuros de la creación», relacionados con el alma, el ser, la conciencia y la realidad. ¿Qué representa cada uno de ellos? ¿Cómo se relacionan entre sí y qué papel desempeñan en tu visión del proceso mediante el cual el ser humano participa en la creación de su propia experiencia?
WILLY M. OLSEN:
Los cuatro conjuros son mecanismos mediante los cuales, según mi investigación, se genera nuestra realidad y la experiencia humana. Los identifico con cuatro correspondencias numéricas:
-
El Conjuro del Alma: 18-81.
-
El Conjuro del Ser: 45-54.
-
El Conjuro de la Conciencia: 36-63.
-
El Conjuro de la Realidad: 72-27.
Cada uno representa un ámbito diferente de la creación. No son cuatro fórmulas aisladas, sino partes de una estructura más amplia que se encuentra codificada en el Nombre de Dios.
El alma representa nuestra dimensión espiritual y el propósito de nuestra experiencia de encarnación. El ser aborda nuestra manifestación individual, cómo somos cada uno. La conciencia está relacionada con nuestra capacidad de percibir, comprender e intervenir, y desarrollarnos a través de esta encarnación. Y la realidad constituye el ámbito en el que se materializa nuestra experiencia, mediante las decisiones que tomamos y las acciones que realizamos.
Lo importante es comprender que estos mecanismos se encuentran relacionados. No podemos separar completamente lo que somos, lo que percibimos, nuestro propósito y la realidad que experimentamos.
El conocimiento de los cuatro conjuros permite profundizar en el propósito de nuestra existencia y, desde mi planteamiento, alinear las energías de la creación con ese propósito.
Se trata de un nivel avanzado de mi investigación. Por eso he diseñado un proceso específico de iniciación que permite trabajar con cada uno de ellos mediante herramientas y experiencias individuales.
También propones procesos de iniciación y herramientas de percepción ampliada para que las personas puedan experimentar por sí mismas determinados aspectos de este conocimiento. ¿Por qué consideras que el conocimiento debe vivirse y experimentarse, además de estudiarse intelectualmente? ¿Qué puede aportar un proceso de iniciación que no se consigue únicamente leyendo libros o viendo documentales?
WILLY M. OLSEN:
Porque el conocimiento verdaderamente importante es experiencial. Podemos leer un libro sobre natación, estudiar todas sus técnicas y comprender perfectamente cómo funciona el cuerpo en el agua. Pero eso no significa que sepamos nadar.
Con la conciencia y la percepción sucede algo parecido. Podemos estudiar intelectualmente cómo funcionan nuestros sentidos, pero eso no significa que hayamos aprendido a percibir de otra manera.
En mi web propongo diferentes trabajos de auto-iniciación y de iniciación presencial. Uno de ellos es el dedicado a la percepción ampliada, que parte de una idea sencilla: nuestros sentidos captan una franja limitada de la realidad y nuestra mente interpreta constantemente la información que recibe.
Por tanto, no se trata solamente de afinar los sentidos físicos, sino de reeducar al observador. Debemos aprender a prestar atención, desarrollar la introspección y reducir la saturación de estímulos que nos mantiene desconectados de nuestra propia experiencia interior.
Las iniciaciones permiten empezar a realizar ese trabajo de manera práctica y estructurada.
En la antigüedad, las escuelas de conocimiento utilizaban estos procesos porque comprendían que las explicaciones intelectuales no podían sustituir la experiencia directa. Yo no pretendo crear dependencias ni seguidores. Al contrario, me interesa que cada persona sea responsable de su propio camino.
El trabajo interior no puede hacerlo nadie por nosotros. Una iniciación puede proporcionar herramientas, orientación y una experiencia de partida, pero el recorrido posterior corresponde a cada individuo.
EXPERIENCIAS PERSONALES Y UNA MIRADA DIFERENTE SOBRE LA REALIDAD
En tu relato autobiográfico Energías Terribles compartes experiencias personales que describen fenómenos energéticos y perceptivos intensos vividos desde la infancia. ¿Qué te llevó finalmente a hacer públicas esas vivencias? ¿Cómo ha evolucionado tu interpretación de aquellos episodios y qué papel desempeñaron en tu búsqueda personal?
WILLY M. OLSEN:
Durante muchos años no tuve ninguna intención de hacer públicas aquellas experiencias. Eran episodios muy personales, difíciles de explicar y que me habían provocado bastante sufrimiento.
Sin embargo, con el paso del tiempo comprendí que formaban parte de una transformación mucho más amplia. No eran simplemente acontecimientos extraños que me habían sucedido durante la infancia. Habían condicionado mi manera de observar la realidad, mi relación conmigo mismo y mi búsqueda de respuestas.
Mi interpretación también fue evolucionando. Al principio predominaba el miedo. Después descubrí que necesitaba realizar un trabajo interior mucho más profundo. Aprendí a observar mis emociones, mis condicionamientos y los mecanismos inconscientes que determinaban muchas de mis reacciones.
Energías Terribles relata precisamente ese recorrido: desde las primeras experiencias aterradoras hasta una transformación personal que me permitió reinterpretar mi propia historia. Decidí compartirlo porque creo que hay experiencias humanas que merecen ser contadas, incluso cuando no disponemos de todas las respuestas.
No pretendo que nadie acepte mi interpretación. Simplemente comparto lo que viví y el proceso que me llevó a desarrollar una manera diferente de comprenderme y comprender la realidad.
A lo largo de tu trayectoria has defendido la importancia de explorar la realidad sin quedar atrapados en estructuras excesivamente religiosas ni en planteamientos demasiado rígidos de carácter cientificista. ¿Cómo encuentras ese equilibrio entre investigación, experiencia personal, intuición y análisis? ¿Qué importancia tiene para ti mantener una actitud abierta sin renunciar al rigor y a la capacidad de cuestionar las propias conclusiones?
WILLY M. OLSEN:
Creo que uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es que tendemos a encerrar el conocimiento en compartimentos demasiado rígidos. Por un lado, encontramos planteamientos religiosos que exigen aceptar determinadas creencias sin cuestionarlas. Por otro, aproximaciones excesivamente cientificistas que pueden descartar de antemano cualquier fenómeno que no encaje en sus modelos actuales. No me identifico con ninguno de esos extremos.
La investigación necesita rigor, documentación, análisis y capacidad de contraste. Pero también necesita apertura mental, intuición y disposición para explorar cuestiones que todavía no comprendemos.
Mi trabajo se basa en muchos años de estudio de los números, de la historia y de diferentes tradiciones de conocimiento. También incorpora experiencias personales y reflexiones que han ido configurando mi visión de la realidad. No considero que mis conclusiones sean incuestionables. De hecho, creo que una investigación pierde su sentido cuando deja de hacerse preguntas.
Hay que distinguir entre lo que podemos observar, las relaciones que identificamos y la interpretación que hacemos de ellas. No todo lo que parece una correspondencia constituye automáticamente una demostración científica. Pero tampoco deberíamos renunciar a explorar una hipótesis simplemente porque inicialmente resulte poco convencional.
Mi intención es ofrecer una perspectiva diferente y compartir los argumentos que la sustentan. Después, cada persona debe estudiar, reflexionar y sacar sus propias conclusiones.
EL FUTURO DE SU OBRA Y SUS NUEVOS PROYECTOS
Para terminar, Willy, después de tantos años de investigación, escritura y producción documental, ¿qué proyectos tienes actualmente entre manos? ¿Hay nuevas líneas de investigación, libros, documentales o procesos de iniciación que estés preparando? Y, sobre todo, ¿qué te gustaría que una persona descubriera o se llevara consigo después de acercarse a tu trabajo y conocer tu propuesta sobre el Nombre de Dios?
WILLY M. OLSEN:
La investigación continúa creciendo y todavía tengo proyectos que desarrollar. En el ámbito audiovisual he trabajado en El Lenguaje de los Números, un documental que amplía la investigación original y profundiza en la relación entre las matemáticas, el universo, el sistema solar y el código de la vida. El siguiente documental se titulará: El contrato del alma – el sentido del ser humano. Aquí explicaré un poco de ingeniería espiritual basada en la matriz que yo llamo el código Atman y que configura la sintonía entre la unicidad de cada ser y la creación. Estará listo en 2027.
La producción de cada documental requiere mucho trabajo y tiene un coste elevado en horas y económico. Así que voy despacio, al ritmo que me puedo permitir, ya que todos estos contenidos son de difusión gratuita. Pero todavía tengo mucho que contar sobre el funcionamiento del alma, las leyes de la magia, la conciencia y la manera en que podemos intervenir en nuestra realidad.
Entre estos proyectos se encuentran El Contrato del Alma, Las Leyes de la Magia, Guerra Espiritual, Inmersión en la Conciencia, El Camino del Brujo y una presentación del trabajo sobre la Matriz Planetaria.
Esta última línea tiene para mí un significado especial. La Matriz Planetaria representa la aplicación de mi investigación al planeta. Partiendo de la geometría de un cubo inscrito en la esfera terrestre, identifiqué ocho puntos geográficos que me llevaron a realizar un recorrido por diferentes lugares del mundo.
La idea no era simplemente viajar, sino desarrollar un trabajo energético que pudiera contribuir a nuestro mundo. Considero que cada persona tiene una responsabilidad y una tarea que cumplir, independientemente de su aparente importancia. La mía ha sido sin duda la activación de La Matriz Planetaria. Pero bueno, ya está hecho, y en marcha más o menos, creo.
También quiero seguir impartiendo procesos de iniciación para aquellas personas que deseen experimentar estos conocimientos y profundizar en su propio camino. He empezado muy recientemente con estos talleres, y los hago de forma bastante limitada y para grupos reducidos. A quien le interese que me escriba por la web y yo iré avisando de qué, dónde y cuándo.
Por encima de todo, me gustaría que quienes se acerquen a mi trabajo recuperen la curiosidad por la realidad y por su propia naturaleza. No pretendo que crean en mí, y mucho menos que adopten mis conclusiones como una nueva doctrina. Me gustaría que descubriesen que existen otras maneras de plantearse las grandes preguntas, que cada uno explore su camino. Este camino siempre es hacia el interior.
El conocimiento no consiste únicamente en acumular información, sino en transformar nuestra manera de vivir, y comprender mejor quiénes somos, de dónde venimos y qué papel desempeñamos en este mundo. Si mi trabajo consigue despertar esa inquietud y anima a alguien a emprender su propio camino de investigación y conocimiento interior, habrá cumplido su propósito.
Hoy en día, el éxito se mide engañosamente por la repercusión mediática y el impacto en redes sociales, sin embargo, yo pregunto: ¿Qué vale más? ¿Cien mil “likes” o trasnformar la vida de UNA persona?
DESCUBRE EL UNIVERSO DE WILLY M. OLSEN
Si te interesan los grandes interrogantes sobre la creación, los números, la conciencia, la espiritualidad y el sentido de la existencia, te invitamos a conocer directamente el trabajo de nuestro protagonista:
🌐 Web oficial — Nombre de Dios:
https://www.nombrededios.info/
📚 Publicaciones:
https://www.nombrededios.info/publicaciones.html
📖 La Firma de Dios:
https://www.nombrededios.info/publicaciones/la-firma-de-dios.html
En su página encontrarás información sobre sus investigaciones, libros, documentales, cursos y propuestas de iniciación, además de contenidos dedicados a la matriz numérica que constituye el eje de su trabajo.
Desde «En primera persona», agradecemos a Willy M. Olsen su participación y la oportunidad de acercarnos a una investigación que plantea preguntas sobre los números, la creación, la conciencia y nuestra propia naturaleza.
Una sección creada y dirigida por Alberto Lajas Antunez
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